Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico.

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra. 

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente. 

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica. 

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal

Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico.

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra. 

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente. 

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica. 

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal

Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico. (Jesús Portal)

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra. 

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente. 

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica. 

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal

Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico. (Jesús Portal)

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra. 

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente. 

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica. 

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal

Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico.

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra.

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente.

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica.

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal

Friedrich en Vitra: ensoñaciones geométricas de un romántico. (Jesús Portal)

Al observar el trabajo de Fernando Guijar lo primero que nos asalta es un deseo
irreprimible de jugar, unido a otro, no menos intenso, de descifrar el rompecabezas (formal, conceptual) que encierran sus piezas. La apuesta firme por la estética, la belleza desacomplejada y la cuidada atención a cada detalle no son sino invitaciones a un disfrute hedonista de sus imágenes. Las referencias a lo natural y al paisaje son evidentes, como también el deseo (otro más) de construir un imaginario personal en el que lo natural sirva, paradójicamente, para acentuar lo artificial, para evidenciar el carácter construido de sus paisajes. Friedrich en Vitra.

En sus trabajos tridimensionales más recientes el color se extiende más allá de los
patrones característicos de su repertorio formal, dotando de sutiles degradados a las
tramas geométricas que les sirven de soporte. De este modo incorpora nuevos planos, tanto espaciales como semánticos, pues figura y fondo se funden, y los límites físicos de la obra se vuelven (aún más) imprecisos. También se desdibuja la delgada línea que separa lo pictórico de lo escultórico, espacio fronterizo que Fernando Guijar parece transitar con una facilidad sólo aparente.

En sus pinturas sobre lienzo las gamas y los degradados, de resonancias Vaporwave,
alcanzan una exuberancia casi tropical. Y la geometría que articula y repite los elementos en patrones rítmicos nos recuerda que cualquier representación de lo natural deviene, inevitablemente, humana construcción. El mar de nubes friedrichiano era, en realidad, una retícula gráfica.

El modus operandi de Fernando Guijar es riguroso, geométrico en el fondo y en la
forma, heredero del desarrollo proyectual de Munari. Por ello, su apasionado
acercamiento al paisaje y lo sublime acaba tamizado por la exigencia de un acabado
casi industrial. Y es ahí, en ese espacio liminal lleno de tensiones entre opuestos,
donde su propuesta artística se convierte en todo un statement sobre nuestra (cada
vez más convulsa) relación con lo natural.

Jesús Portal